Censura social

Fecha

Bogotá, 4 de febrero de 2018

Autor

Por: Thania Vega de Plazas

Por: Thania Vega de Plazas

 

El pueblo quindiano le dio a Colombia una enorme lección de valor civil al sacar de Armenia a gritos al jefe de los terroristas de las FARC conocido con el alias de Timochenko, quien está sentenciado a 452 años de cárcel por sus múltiples crímenes y de lesa humanidad ejecutados contra el sufrido pueblo colombiano.

 

El narcoguerrillero dio inicio esta semana en Armenia a su recorrido de campaña a la presidencia, y con algunos de sus cercanos colaboradores pretendió pasar por las calles saludando sin que ningún colombiano reaccionara. Se equivocó el terrorista, pues ese pueblo al verlo caminar tan tranquilamente se ofendió, porque no era un ciudadano más, era uno de los más peligrosos criminales de las FARC. 

 

La actitud decidida y valiente del pueblo cuyabro, mostró que hoy en Colombia tenemos la fe y la esperanza de ver a estos criminales de las FARC en una cárcel pagando durante muchos años por sus atroces crímenes que se cuentan por miles. 

 

Timochenko acorralado ya no por unas Fuerzas Militares a las que se les prohibió combatir, estaba cercado por el pueblo bravo del Quindío que le gritaba: “fuera guerrillero asesino y violador, fuera!!!” 

 

Los gritos contra el terrorista de las FARC, se convirtieron en momentos que registramos por las redes sociales y que nos llenaron de emoción patria; era ver que este pueblo a diferencia de lo que pregonan desde el mismo gobierno, no acepta que sus verdugos queden en la impunidad y pretendan tomarse el poder. 

 

La muestra de valentía de los colombianos en Armenia nos presenta la única realidad que hay en nuestro pensamiento. Las FARC no pueden ni podrán hacer política mientras pretendan burlarse del pueblo y no pagar un solo día de cárcel por sus acciones criminales.

 

Verán ustedes queridos lectores que los quindianos no reaccionaron producto de marchas o manifestaciones organizadas, lo hicieron de manera espontanea y clara contra esta afrenta espantosa de los guerrilleros que pretenden quedar en la impunidad y llegar al poder. 

 

El mensaje que hoy debe estar presente en todos los rincones de la patria, es que no permitiremos que estos asesinos lleguen al poder y se burlen del dolor de sus víctimas que rechazan la impunidad que el presidente Santos les entregó. 

 

La censura social se convertirá desde ahora en el más efectivo mecanismo para poner en su sitió a los amigos del terrorismo que se esconden detrás de la palabra “paz” como si eso fuera lo que se pactó con la guerrilla. 

 

En Colombia no podrá haber paz mientras se pretenda desconocer la justicia; paz no es sinónimo de impunidad; paz es justicia.

 

Valiente pueblo colombiano, llegó el momento de las grandes decisiones y juntos derrotaremos al terrorismo con la censura social y en las urnas. Sí la justicia no operó, el pueblo soberano lo hará para exigir que los criminales estén en una cárcel y no en una curul.

 

Nota: Hay quienes quieren llamar intolerantes a los ciudadanos que sacaron a gritos al terrorista Timochenko de Armenia y Pereira, desconociendo que lo que queremos es que no se premie el crimen, buscando justificar lo imposible; en Colombia solo habrá paz cuando haya justicia.   

 

FIN