Columna/ La fiesta roja

Fecha

Bogotá, 5 de septiembre de 2017

Autor

Por: María Fernanda Cabal

Por:
María Fernanda Cabal

Representante a la Cámara
@MariaFdaCabal

 

Las Farc, lograron hacer su fiesta con la alevosa provocación que los caracteriza, y el respaldo incondicional del gobierno; que les ayudó a sortear la situación por la cual se les había negado el permiso para efectuarla.

 

Usaron la Plaza de Bolívar, el lugar más emblemático y simbólico de Bogotá, para hacer una burla humillante que exalta su larga y sangrienta carrera criminal, como si con ella retaran la memoria de tantos muertos que dejaron a su paso; y la dignidad de las víctimas que aún esperan reparación.

 

En un acto de elevado cinismo, proyectaron su nuevo logo sobre la Catedral Primada y a ritmo de música popular, divirtieron a cientos de guerrilleros que trasladaron desde las zonas veredales, para asistir a la celebración de su impunidad y del triunfo de la delincuencia sobre la justicia.

 

Los medios de comunicación, algunos acostumbrados a difundir sesgadamente lo que conviene al gobierno, cubrieron casi con admiración el acto, con el que conjuraron una victoria que les fué otorgada a través de engaños, mentiras, trampas y complicidades criminales.

 

Timochenko pronunció un discurso que no se compadece en ningún renglón con las barbaries que cometieron y el terror que sembraron, aplicando su estrategia de inversión revolucionaria y convirtiéndose, como en las leyendas heróicas, en el protagonista de la defensa de los desvalidos para que su narrativa psicótica borre de un plumazo que esos mismos, a quienes en su imaginario «defendió», son los mismos a quienes desplazó, secuestró, asesinó y desapareció durante décadas.

 

Que nadie olvide a las víctimas revictimizadas, a los secuestrados que desaparecieron, a los niños que nunca devolvieron, al narcotráfico que aumentó peligrosamente sus tentáculos, a las armas que no entregaron, a las franquicias que otorgaron al Eln y al tenebroso brazo armado que dejan delinquiendo a sangre y fuego.

 

Que nadie olvide que nunca ocultaron sus verdaderos objetivos, porque la falta de  memoria solo contribuye a cimentar el camino del triunfo de mal.

 

Un remedo de paz que vulneró los más elementales principios de justicia, debe asimismo generar la fuerza de quienes no aceptamos que los muertos son un vulgar chiste y que la sociedad que anhelamos debe fundarse en principios no negociables. Jamás premiar a quienes atenten contra su existencia.

 

La fuerza indignada para rescatar la patria de la macabra receta comunista ya está aquí. Todo depende de cada ciudadano, de cada uno de ustedes, para que se sume en la defensa de la dignidad de una nación, a la que no quieren dejar vivir como República, sino convertirla en un contrato social fallido.

Listos estamos para la Resistencia. Y listos estamos para derrotar al régimen en 2018.

 

(FIN)