Columna/ Turismo de promoción mundial

Fecha

Bogotá, 11 de octubre de 2017

Autor

Por: María del Rosario Guerra

Por: 

María del Rosario Guerra

Senadora y Precandidata Presidencial

@CharoGuerra

 

No nos cansamos de escuchar y repetir en todos los escenarios que Colombia tiene todas las características para ser un destino turístico de nivel mundial; sus paisajes únicos, la gastronomía, la variedad de climas y la calidez de nuestra gente, así lo confirman. A pesar de ello, en el 2016 sólo ingresaron 5 millones 92 mil turistas extranjeros, sin descontar de ahí a los miles de ciudadanos que llegaron desde Venezuela y que muy seguramente no vinieron de turismo.

 

Algunas cifras preocupan. El 71% de los trabajadores en el sector son informales y solo el 21% de los destinos turísticos son promocionados por medios virtuales. Además, Colombia aparece registrado en la Travel Warning List, lo que reduce la llegada de un gran número de turistas extranjeros.

 

Ante este panorama urge implementar una serie de medidas que ayuden a que Colombia tenga en el turismo una oportunidad de ingresos y de generación de empleo digno y de calidad. Pero para que este reglón de la economía crezca con dinamismo, lo primero que se debe hacer es implementar una política de seguridad turística, porque sin seguridad no hay turismo, y sin seguridad es imposible salir de la lista de alertas de viaje que emite el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

 

Un gobierno que quiera generar desarrollo a través del turismo no puede escatimar esfuerzos para brindar capacitación y formalizar a los pequeños hoteleros; para promover la conectividad, y mejorar la infraestructura, en especial para el acceso a los servicios turísticos.

 

Otro aspecto que no es menor y que por el contrario puede ser la gran barrera ante el mundo es que Colombia está atrasada en la promoción digital del turismo y la capacitación y la bancarización de pequeños hoteleros, por lo que habrá que hacer uso adecuado de las tecnologías para poner el turismo colombiano a nivel de la promoción mundial. Asimismo, es indiscutible que hay que regular lo que se conoce como la ‘parahotelería’.

 

En medio de innumerables paisajes y variedad de climas, es imposible que la política de turismo no defina, fortalezca y active unos circuitos turísticos regionales, lo que debe ir acompañando del embellecimiento de monumentos emblemáticos de cada región y en el fortalecimiento del ecosistema cultural. De otro lado, hay que promover el ecoturismo, propuesta que hay que implementarla de la mano de alianzas público-privadas promotoras de bioturismo; fortalecer el programa de posadas turísticas que se implementó en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez (ejemplo: Cabo de la Vela, La Guajira), y crear e implementar un modelo de turismo sostenible.

 

En Colombia debemos proyectar el turismo como ‘una experiencia única’, que sea competitivo, sostenible, responsable y respetuoso de costumbres socioculturales; que genere empleo formal, estable y bien remunerado, y que impulse emprendimientos con comunidades locales.

 

Nota. Como Presidente de Colombia estoy comprometida con Santa Marta en la búsqueda de soluciones reales a la problemática del agua potable, si queremos tener turismo y desarrollo en esta querida región del caribe.

 

(Fin)