Columna/ Una mirada con los dos ojos

Fecha

Bogotá, 11 de septiembre de 2017

Autor

Por: María Fernanda Cabal

Por:
María Fernanda Cabal
@MariaFdaCabal


 

Mientras desde todos los flancos, las Farc se han burlado del pueblo colombiano, con la anuencia y respaldo irrestrictos del gobierno de Juan Manuel Santos; la comunidad católica se abstrajo en el regocijo espiritual de las palabras conciliadoras del Papa Francisco.

 

Como un bálsamo para el generalizado inconformismo, multitudes se congregaron para saludarlo y escucharlo y aunque, en términos religiosos, dejó un mensaje esperanzador; Santos quiso de manera insistente y descarada, politizarlo y convertirlo en un espaldarazo a sus abyectos acuerdos de paz.

 

Ninguna de las aberraciones en que desembocó el proceso, cambia por el simbolismo del perdón y la reconciliación que predica el catolicismo porque éste, también habla de arrepentimiento y justicia.

 

Lejos están los terroristas de las Farc de mostrar humildad y mucho más de ser objeto de un mínimo de justicia, condición sine qua non para una paz auténtica.

 

De la enorme capacidad de torcer la verdad e invertir la realidad para hacerse con un aura de víctimas y no de los victimarios que son, dan cuenta la impunidad y la elegibilidad política. La primera, ni siquiera fue reemplazada por justicia restaurativa y la segunda, premia con poder a sujetos con siniestros prontuarios delictivos.

 

La interminable lista negra de la guerrilla terrorista en Colombia, ha sido neutralizada ante los ojos desprevenidos del ciudadano común con la falsa magnificación de los casos de falsos positivos, en los que se vieron involucrados muchos militares, en el ejercicio legítimo de su deber constitucional. La típica materialización de «pagar justos por pecadores», en la que los justos son muchos y los pecadores pocos.

La Corte Penal Internacional, se acerca a los falsos positivos con la mirada del ojo izquierdo, mientras el ojo derecho lo tiene ciego.

 

Hay 139 soldados desaparecidos, más de 400 secuestrados de los cuales ya nadie habla y un número indeterminado de menores reclutados, que nunca aparecieron. Sin embargo la Fiscal, Fatou Bensouda, vendrá a Colombia a enjaular a  Generales de la República.

 

El Estado Colombiano no debería permitir tal disparidad, porque en aras de la paz, se está sembrando en las entrañas de la patria, la mayor injusticia y humillación a sus instituciones.

 

Dios no permita que enterremos la verdadera historia, para dar paso a la ignominia y la dominación claudicante de la paz.

 

(FIN)