Constancia/ En el caso de Luis Alfonso Hoyos, algún día un juez dirá que fue un proceso con pruebas ilegales

Bogotá, 17 de junio de 2015 (CD). La siguiente es la constancia radicada por el Senador Carlos Felipe Mejía durante la sesión plenaria.

“Desde aquí decirle a los expresidentes de Latinoamérica, al expresidente Pastrana y a todos los dirigentes políticos latinoamericanos, iberoamericanos, que desfilan en Venezuela visitando presos políticos, no se vayan por allá, aquí en Colombia hay varios y seguirán habiendo presos políticos por la persecución sistemática que desde el Palacio de Nariño, y con la complicidad de la Fiscalía General de la Nación, se orquesta contra quienes pensamos y seguimos las ideas del expresidente Álvaro Uribe y del partido Centro Democrático.

Yo no podía terminar esta legislatura sin dejar esta constancia en el Senado de la República.

Me permito entonces leer la constancia que mi coequipero político en Caldas, el Representante a la Cámara Hugo Hernán González radicó en la plenaria de la Cámara de representantes:

‘Quienes hemos tenido la fortuna de compartir, crecer y tener como ejemplo a Luis Alfonso Hoyos, ratificamos que es un profesional extraordinariamente competente, ser humano íntegro que siempre ha tenido una visión de país construido a partir del respeto por sus semejantes. Juró desde muy joven entregarse “con alma vida y sombrero” a conquistar el Milagro Colombiano y por eso siempre, aún en el momento más aciago, motiva y habla con pasión de todas las potencialidades del país y las virtudes de sus gentes. Siempre está invitando a la mejoría personal, a los buenos hábitos, y sí es un intolerante, intolerante con las armas e intolerante con la maldad.

Por eso cuando Óscar Iván Zuluaga designa a Luis Alfonso, su mejor y más honesto amigo de toda la vida, y a su propio hijo David, en el nivel administrativo más alto de la campaña Por una Colombia Distinta, distinta de la que hoy padecemos millones de Colombianos, lo que buscaba, y no quede duda de eso a nadie, era precisamente blindar su campaña, buscaba con Luis Alfonso y David, que no fuera permeada por personas, bienes o acciones ilegales.

¿Cuál fue entonces el delito tan grave que cometió Luis Alfonso Hoyos? ¿Acaso escuchar a un avivato que llevaba chismes de la campaña rival? Todos de buena fe nos equivocamos; el expresidente Uribe se equivocó al apoyar a Juan Manuel Santos para que fuera su sucesor en la Casa de Nariño, la campaña de Óscar Iván Zuluaga se equivocó al contratar a una persona que había trabajado con el mismo Santos, y a quien después la Fiscalía lo graduara de hacker.

¿Con qué acción una persona como Luis Alfonso Hoyos pudo poner en riesgo el proceso de La Habana, cuando ni el mismo terrorismo de la guerrilla de las Farc lo ha logrado con acciones como la masacre de 12 militares en Buenos Aires, Cauca, hace apenas dos meses y los más de 20 atentados terroristas en las últimas semanas?

Ni siquiera las Farc han logrado poner en riesgo ese proceso con el secuestro de un General de la República, ni quemando a un soldado vivo en el Meta en el mes de marzo anterior, ni asesinando a los policías de manera sistemática en diferentes regiones, ni dinamitando oleoductos, ni contaminando deliberadamente ríos y acueductos, entre muchas otras acciones criminales del día a día.

¿Ahora, iba a poner en riesgo ese proceso, del que la mayoría de Colombianos desconfía, una persona como Luís Alfonso Hoyos?

Mientras los cabecillas del terrorismo están a punto de no pagar ni un solo día de cárcel por crueles delitos en contra de los Colombianos, Luis Alfonso Hoyos está a punto de ser condenado por escuchar a ese avivato, condena que es anunciada a través de los medios de manera orgullosa por el Fiscal, el mismo que defiende la impunidad para las Farc; Paradojas de esta justicia.

Él es Luís Alfonso Hoyos, el ‘espía temerario’ del que habla la Fiscalía en su visión delirante de persecución política en contra del Centro Democrático: un académico, hombre de familia, respetuoso, tolerante, amigo de todos, con deseo permanente de transformar al país desde cada uno de los pequeños actos que realizaba, con cada una de las empresas que emprendía.

Que Luis Alfonso es “cerebro” de espionaje o concierto para delinquir. Eso sería de reír si no fuera por la grave infamia sobre él y su familia.

¿Existen fiscales perversos, existen los montajes y testigos acomodados? Claro que sí existen. La sociedad Colombiana todavía no conoce todos nuestros relatos, de quienes hemos sido víctimas de ello.

En el caso de Luis Alfonso Hoyos, algún día un juez dirá que fue un proceso con pruebas ilegales, engañosas, con pruebas engañosas; pasarán años pero sabremos la verdad.

Para entonces nos habrán hecho mucho daño pero nunca nos habrán doblegado o sometido al interés político que subyace a esta persecución y que tiene que ver con el proceso de La Habana’.

(FIN)