Constancia/ En el Plan de Desarrollo no figura una política específica para el sector cafetero: Senador Carlos Felipe Mejía

Bogotá, 10 de febrero de 2015 (CD). La siguiente es la constancia radicada por el Senador Carlos Felipe Mejía durante la sesión Plenaria sobre la defensa del sector cafetero que lidera en el Legislativo.

El año pasado el Gobierno Nacional anunció la creación de la llamada ‘Misión de Estudios para la Competitividad de la Caficultura’, la cual a finales de 2014 entregó un informe, al parecer preliminar, del diagnóstico del sector cafetero colombiano sobre el cual se inferían algunas recomendaciones de política pública en materia de caficultura.

Algunos, como este Senador, consideramos en su momento que el Presidente Santos estaba por fin enfocando esfuerzos para tratar de cumplir con los cafeteros colombianos después de cuatro años durante los cuales no solo olvidó sus compromisos de campaña y anuncios durante el gobierno, sino que tuvo que afrontar los paros cafeteros con tardanza, promesas y poca ejecutoria. Cuando se anunciaron los resultados o conclusiones de dicha Misión el Gobierno no asumió como propios estos, más bien permitió que se dejarán en el aire, sin compromisos a partir de ellos y en cierta forma eludió definir si compartía o no lo argumentado y propuesto por la Misión.

Ahora que hemos empezado a conocer y analizar el Plan de Desarrollo 2015-2018, corroboramos que esta Misión fue solo un anuncio en momentos de dificultades, siendo congruente el gobierno con su manía de crear comisiones cada que tiene que enfrentar crisis sectoriales.

En las bases del Plan de Desarrollo y en el articulado del proyecto, no figura específicamente una política de desarrollo económico ni legislación que directamente tenga influencia en el sector cafetero colombiano. Y reitero que específica y directamente, ya que podría argumentarse que en la pretendida transformación del campo colombiano planteada en el Plan y en la amplia e inusitada legislación del proyecto, el sector cafetero estaría incluido, pero no sería este un trato justo.

La economía cafetera por su origen, su contribución histórica a la formación de una nacionalidad y al desarrollo económico y social, por su impacto poblacional, por el número de municipios cafeteros, su relación con el sector externo, la generación de ingresos y empleo, merece siquiera un capítulo en particular en un Plan de Desarrollo que se manifiesta tan ambicioso.

Que no digan ahora, que por estar pasando por una coyuntura favorable, en materia de precios o por la devaluación del dólar, el sector estaría en una bonanza o que no requiere atención especial en los próximos tres años. Muy por el contrario, si existe un entorno favorable temporal, es el momento de implementar soluciones de carácter estructural, de transformar la institucionalidad del sector, desarrollar políticas que mejoren la competitividad y la productividad, atender las dificultades sociales del pequeño caficultor, que como todos los pobladores del sector rural, mantienen apenas ingresos de subsistencia, en medio de altos costos de producción y comercialización.

En la Comisión Quinta del Senado de la República, tenemos en la agenda un debate sobre la Misión para la Competitividad de la Caficultura. Sería este el mejor momento para adelantar este debate y que el Gobierno le muestre a la Comisión, a este Congreso y al país cafetero, cuáles son sus verdaderas intenciones hacia este sector en el Plan de Desarrollo. La competitividad y la rentabilidad del sector cafetero es también el bienestar de la población rural colombiana y el desarrollo rural integral es la verdadera paz que buscamos todos los colombianos.

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