Constancia/ En este sistema de salud el que tiene plata vive y el que no muere: representante Carlos Cuero

Bogotá, 15 de abril de 2015 (CD). El representante por el Valle del Cauca Carlos Cuero llamó la atención de los organismos de salud y de vigilancia de este departamento para que le pongan freno a la pésima atención de los pacientes, quienes son discriminados por su condición económica.

A continuación el texto de la intervención del Representante en la plenaria de Cámara:

Recorriendo el Valle del Cauca por ocho municipios en los que estuve este fin de semana, vuelve el tema de la salud complicado. El negocio de la salud vuelve.

Este negocio perverso hace que las personas ya no sean pacientes, se convirtieron en clientes para éstos centros.

De esta manera si los pacientes son clientes, el que tiene plata vive y el que no, muere. Este negocio, es un negocio perverso ya que comercializa con la vida de los más pobres.

Fenómenos como ‘el paseo de la muerte’ siguen siendo el pan de cada día en nuestras ciudades, donde se recorre toda la ciudad en un carro con un paciente hasta que fallece porque ningún hospital lo atiende.

Los pacientes llegan a los hospitales moribundos. Los galenos y los dueños de los centros médicos no preguntan por la salud de ellos, si no a qué EPS pertenecen o si es régimen subsidiado o contributivo.

Las urgencias de los centros médicos de éste país se demoran de seis a ocho horas para atender a los pacientes ¡Terrible!

Nuestros niños, adultos mayores y mujeres se trasnochan en filas interminables hasta ocho y diez horas para recibir una ficha para que los atiendan.

Este sistema, este negocio, obliga a los médicos a que solamente se demoren entre 10 a 15 minutos con cada paciente sin importar la patología que tengan.

Y lo peor, si un médico ordena especialistas para la gente que lo necesita, atenta contra su trabajo porque no es negocio ordenar especialistas a la gente que lo necesita, ya que eso quiebra el negocio.

Y qué hay que decir de los medicamentos, no los entregan, se demoran, y cuando los entregan, los dan incompletos.

Los adultos mayores con enfermedades complejas tienen los días contados en este negocio perverso ya que los directores de estos centros médicos se han convertido en dioses. Cuándo vive y cuándo muere, a quien se atiende, a quien no se atiende. Los adultos mayores están desamparados en estos centros médicos ya que sus directivos dicen: envíelos para la casa, ya no hay nada más que hacer ¿Cómo así?

Este es el caso de la señora María Olivia Marín. Murió esperando un anestesiólogo en la UCI departamental del Valle del Cauca.

Quiero recordar que la salud es un derecho, y los derechos se exigen, no se mendigan, por eso hago un enérgico llamado a la Superintendencia de Salud, al Ministerio de Salud, a la Gobernación del Valle, a la Alcaldía y a todos los entes de control, que le pongan freno a este negocio perverso donde el que tiene plata vive y el que no muere.

(FIN)