Constancia/ Los acuerdos de La Habana están multiplicando el narcotráfico: senador Alfredo Rangel

Bogotá, 10 de febrero de 2015 (CD). “La situación del Catatumbo en el Norte de Santander evidencia el incremento de los cultivos de coca en muchas regiones del país. En efecto, después de cuatro años de gobierno del presidente Santos, el área cultivada de coca en Catatumbo ha pasado de 1889 Ha. a 8.883 Ha., es decir se ha multiplicado por 4.7 veces. Esta situación no es ajena a las consecuencias generadas por los acuerdos del gobierno colombiano con el grupo narcoterrorista de las FARC en La Habana.

En efecto, en esa región del país se han suspendido totalmente las fumigaciones y las erradicaciones manuales de los cultivos de coca. Las FARC ha difundido la consigna de sembrar coca en toda la región y a todas las familias, advirtiendo que quien no tenga cultivos de coca no podrá ser beneficiario de los programas de desarrollo campesino contemplados en los acuerdos de paz. Es decir, que, como producto de los acuerdos de La Habana, la posesión de cultivos de coca se va a convertir en la condición de acceso a los bienes públicos del Estado en la etapa de postconflicto. Quien no tenga cultivos ilícitos, no será beneficiario de esos programas gubernamentales.

Adicionalmente, según las autoridades regionales, los narcoterroristas de las FARC advierten a los campesinos que mientras duren los diálogos de paz podrán sembrar coca impunemente, sin ningún tipo de riesgo de fumigación o de erradicación manual, según lo convenido con el gobierno. Y es que en los acuerdos de La Habana se dejó establecido que en adelante las erradicaciones de los cultivos ilícitos serían exclusivamente manuales, excluyendo las fumigaciones. Pero, en todo caso, las erradicaciones manuales se harían de manera gradual y concertada con los campesinos, una vez el gobierno haya cumplido a satisfacción todos los compromisos previamente adquiridos con los campesinos.

Así, los acuerdos sobre el narcotráfico concertados en La Habana entre el gobierno Santos y las FARC, se han convertido en incentivos perversos para incrementar las siembras de coca y de otros cultivos ilícitos. Por esta razón, según el periódico El Tiempo: “las autoridades no descartan que eso dispare la cifra global de cultivos ilícitos que este año revelará la ONU”.

Esta nueva bonanza del narcotráfico llenará los bolsillos de terroristas, narcotraficantes, y bandas criminales de toda ralea, con las obvias consecuencias negativas para la seguridad nacional y la seguridad ciudadana. Unos diálogos de paz muy mal conducidos y con resultados parciales muy cuestionables, están llevando no solamente a un deterioro de la seguridad, como ya lo hemos denunciado y probado con las mismas cifras oficiales, sino también a incrementar el área de cultivos ilícitos en el país, revirtiendo la tendencia positiva que había sostenido el país en años recientes de persistente reducción tanto de los cultivos ilícitos como del volumen de narcóticos producidos en el país”.

 

(Fin)