Mucho me temo que no hay tal cercanía de la paz definitiva: Senador Carlos Felipe Mejía

Bogotá, 21 de julio de 2015 (CD). Así lo advirtió el Congresista durante la sesión plenaria del Senado de la República en el debate sobre el proceso de La Habana, mediante la siguiente constancia que radicó.

“Se inicia esta segunda legislatura, período para el cual ya se vislumbran muchas incertidumbres frente a las expectativas que creó el Gobierno Nacional durante el trámite de las leyes en el período anterior, con el fin de lograr la aprobación de las iniciativas del ejecutivo.

Lo primero que debemos advertir es que los objetivos planteados en la ley del Plan de Desarrollo no eran tan realistas como lo plantearon ante la opinión pública y se hizo creer en el irregular y manipulado trámite que esta ley tuvo en el congreso el semestre pasado. Hoy el Gobierno reconoce que sus estimaciones de recursos presupuestales no corresponden con las afirmaciones que con olímpicamente siempre utilizó el Ministro de Hacienda para justificar la aprobación a última hora de su legislación, imponiendo la sumisa mayoría de la Unidad Nacional.

Lo que el pueblo colombiano verá próximamente será el continuo incumplimiento del Presidente Juan Manuel Santos de sus promesas de campaña y de los compromisos que ha adquirido el gobierno en este congreso, como lo demuestra el sustancial recorte que se viene en materia de inversión en el próximo presupuesto general de la nación, mientras se mantienen y crecen los rubros de funcionamiento, de burocracia y aquellos mediante los cuales puede el ejecutivo influir en los próximos comicios electorales.

Como si nada, se anuncia un recorte significativo en materia de agricultura, cuando para todos ha sido claro que el gobierno ha dejado este sector semiparalizado en inversión y en materia de legislación, mientras definen la política agropecuaria en los acuerdos con las Farc en La Habana. Se anuncia también el recorte presupuestal en materia de vivienda gratis, cuando no ha cumplido la meta de las 100.000 casas que con tanto bombo anunciaron. La infraestructura será otra gran damnificada, luego de cinco años de estructuración de proyectos, y ahora que se empiezan a concretar licitaciones, la financiación no está garantizada y vemos como el sector privado será ejecutor primordial pero mediante financiaciones no muy claras, como la de permitir que los propios constructores se autofinancien con los fondos de pensiones, o se siga insistiendo en recurrir a la venta de activos estratégicos como Isagen.

Pretende el Presidente hacer creer a los colombianos que por el hecho de que otros países de América Latina tengan bajos niveles de crecimiento, el país no se inquiete porque en Colombia tengamos el más bajo nivel de crecimiento de los últimos años. No es pretendiendo generar falsas expectativas como se puede justificar el país del postconflicto que por el momento solo cabe en la cabeza del primer mandatario, ya que las realidades en materia de inseguridad, de conflicto social, de corrupción, de procederes dudosos de los organismos de la justicia y pobre desempeño de los sectores más importantes de la economía nacional, no reflejan ese idílico país que dice el Presidente está más cerca que nunca, con la firma de un acuerdo con las Farc.

Mucho me temo que no hay tal cercanía de la paz definitiva, creo que es mucha la incertidumbre, pero mucha más es la desconfianza de los colombianos en el grupo terrorista, que cada que se da un anuncio de un posible avance, se encarga esta misma fuerza narcoterrorista de desmentir en palabras y en hechos. Muchas dudas se generan en garantías para el próximo debate electoral en las diferentes regiones del país, ya que el anunciado cese unilateral, más bien parece el cese bilateral que durante tanto tiempo ha negado el Presidente, se pudiera dar antes de la firma de un acuerdo definitivo. Este incierto cese al fuego unilateral con supervisión de entidades escogidas o impuestas por las mismas farc, dejan todas las dudas, de cómo será el proceder de esta guerrilla, en materia de extorsión, amedrentamiento hacia los electores, bloqueos de carreteras, amenazas a transportadores, manipulación de elecciones en regiones donde campean sin restricciones y el uso fraudulento de las inmensas ganancias que les deja el narcotráfico, actividad a la cual no han renunciado y que según la última entrevista del Presidente Santos, solo se iniciaría hipotéticamente una vez se firme el acuerdo definitivo, mucho más allá de las elecciones de este año.

Aquí lo que sí es definitivo, es el horizonte oscuro de desconfianza que tenemos muchísimos colombianos frente a tanta manipulación mediática, poca verdad y mucho anuncio con la paz. Producto de tantos anuncios incumplidos sobre todo en época electoral como esta…, no en vano ha hecho carrera en las redes sociales el hashtag #SantosColombiaNoTeCree”.

(FIN)