Constancia/ ¿Qué seriedad tiene el anuncio divulgado por el Presidente si hasta hoy no existe ‘oficialmente’ el acuerdo en justicia?

Bogotá, 30 de septiembre de 2015 (CD). El siguiente es el texto de la constancia radicada por el Senador Carlos Felipe Mejía en el debate sobre justicia transicional que se cumplió en la sesión plenaria.

“Desde el inicio de este angustioso proceso de paz, el cual tenía como fecha límite para un acuerdo definitivo noviembre de este año, el cual ya va en marzo de 2.016 y dos meses más, si no se requieren nuevas prórrogas, el Presidente Santos ha sido insistente en que ‘nada está acordado hasta que todo esté acordado’. Con los acontecimientos rimbombantes y mediáticos de la semana pasada, al país se le vendió la idea de que se firmó un acuerdo específico en el tema de justicia transicional. Resulta que de ayer a hoy, nos enteramos que no se quiere dar a conocer el celebrado acuerdo, el Gobierno no lo quiere publicar ya que según el comisionado Jaramillo, que tiene porque saberlo, el acuerdo no está terminado ya que faltan muchos detalles.

El jefe negociador Humberto de la Calle manifestó en entrevista ayer, que el diablo está en los detalles, entonces qué ¿hay o no acuerdo?, a quienes le debemos creer para poder analizar con objetividad el dichoso acuerdo, a las Farc quienes dicen: “es un acuerdo en firme”, “no puede ser variado en ninguno de sus puntos”: “Poner en duda su contenido es poner en duda la fecha acordada para la terminación del conflicto” (El Espectador, 9/29/2.015). Si una de las partes dice que es inmodificable y el comisionado argumenta que todavía está en redacción, ¿qué seriedad tiene el anuncio divulgado por el Presidente en los escenarios internacionales, vanagloriándose del apoyo de la comunidad internacional, si hasta hoy no existe “oficialmente” el acuerdo en justicia? ¿No es esto una comedia orquestada con fines electorales, o como reacción a encuestas de popularidad, o cortinas de humo para que el país baje la atención a la dudosa y afrentosa contratación en la Fiscalía, a la crisis financiera sin fondo del sistema de salud, a la realidad de las finanzas del Estado y a la real situación de la economía?

Pero lo qué más escalofrío le da a uno como miembro de un partido de oposición, es la actitud y las aseveraciones del cuestionado Fiscal General de la Nación. Durante este proceso a los colombianos no se les ha dicho exactamente cuál es el papel de este funcionario en el proceso de negociación, no figura públicamente como negociador o como asesor, aunque sí ejerce y sabemos hacia que parte específica. Se ha autonombrado el fiscal de la paz, y abusando de su posición de poder desconoce el principio que pregona el Presidente “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, sin existir ningún acuerdo definitivo, sin aprobarse las leyes o el acto legislativo para superar el conflicto, sin definirse los detalles de cómo operaría la jurisdicción procesal del anunciado tribunal, mucho menos sin refrendación, el fiscal autónomamente suspende procesos a los miembros de las Farc, ¿acaso ya están desmovilizados o ya entregaron o dejaron o guardaron las armas?

El Presidente mediante un acto legislativo pide que el Congreso le apruebe facultades extraordinarias, ES DECIR UNA LEY HABILITANTE TIPO DICTADURA CHAVISTA; y el fiscal todo poderoso se las otorga a su antojo, y sin recato alguno deja ver su sesgo ideológico y político señalando específicamente hacia quienes van dirigidas las acusaciones ante el futuro tribunal, con base en su manida teoría del contexto, con la cual fundamentará acusaciones temerarias sin valoración de pruebas o investigaciones exhaustivas, sino echando mano de inferencias o interpretaciones del llamado contexto ¿Así es como se pretende la paz entre los colombianos? esa teoría se puede convertir en una bomba de impredecibles consecuencias.

(FIN)