Intervención del precandidato Rafael Nieto Loaiza en la Segunda Convención del Centro Democrático

Fecha

Bogotá, 6 de mayo de 2017

Autor

Prensa Centro Democrático

Bogotá, 6 de mayo de 2017 (CD). Discurso del exviceministro de Justicia y precandidato presidencial, Rafael Nieto Loaiza, durante la segunda Convención del Centro Democrático:

 

“Señor Presidente, doctor Fernando Londoño y los Miembros de la Dirección del Partido, doctor Héctor, Pacho. A mis compañeros precandidatos, María del Rosario, el doctor Carlos Holmes, Iván Duque a doña Palomita que debería estar acá arriba, a esos precandidatos que todavía no lo son, pero que deberían estar acá también, pero se los han impedido. Luis Alfredo Ramos y Óscar Iván Zuluaga, nuestro afecto, nuestro respeto, deberían estar acá, compartiendo con ustedes. A todos ellos mi respeto y mi compromiso desde ya de que esta contienda será una hecha con lealtad, con compañerismo y teniendo perfectamente claro que aquí no hay enemigos, que aquí necesitamos la unión de todos, para enfrentar unos contradictores, eso sí, muy difíciles y muy complicados que están afuera.

 

Yo creo que para ganar necesitamos para empezar eso: unión. Aquí vamos a tener que hacer una campaña entre nosotros sin zancadillas, sin ataques personales, con el debate de cuáles son las mejores ideas que le sirven al Centro Democrático y al país. Y después necesitamos, después de la unión, necesitamos equipo, este no puede ser el triunfo personal de un precandidato y de sus ambiciones personales tiene que ser la tarea mancomunada de un grupo humano, de un equipo integrado por todos y cada uno aportando lo mejor de sí, las ideas y los talentos y, con el apoyo de todos los miembros del Centro Democrático, Segundo.

 

Tercero: No va ser posible el triunfo, sin una gran Alianza Republicana, tenemos que empezar aquí nosotros por la unión y por el equipo. Pero extendernos más allá a todos aquellos que comparten nuestra visión de país y nuestra necesidad de cambiar un rumbo, por un gobierno que nos acerca al precipicio a pasos agigantados. ¿Con quién hay que hacer esa alianza? Primero: con los que estaban en la coalición del No. Hay que empezar por ahí.

 

Con el uribismo como columna vertebral, pero con la base del conservatismo y el presidente Pastrana y el exprocurador Ordóñez y, Marta Lucía Ramírez, con todos los conservadores. yo soy de origen conservador que están convencidos de que no es la mermelada, sino el futuro de Colombia lo que tiene que definir el voto en el 2018. Con los católicos y con los cristianos y con los judíos que sienten que sus creencias están siendo amenazadas, como efectivamente están siendo por aquellos que, posando de progresistas, terminan tomando unas decisiones que van en contra del sentimiento mayoritario del pueblo colombiano.

 

Hay que hacerlo con la reserva activa que está aquí representada y que estuvo en la coalición del No, a la cual, además, la engañaron de manera descarada cuando se discutió el Plebiscito haciéndole creer que en esa Justicia Especial de Paz no había unos peligros que hoy están sintiendo y que están viviendo. Y con las familias de los militares y los policías en activo, que también están profundamente preocupados por el rumbo que está teniendo la Fuerza Pública. Y hay que hacerlo también con las víctimas de las Farc, con Sofía Gaviria, con Herbin Hoyos, con el general Mendieta, con todos aquellos que han dado la pelea para que efectivamente las victimas estén en el centro, en el centro de la Justicia y no sean manipuladas como han sido por cuenta del gobierno Santos y de las Farc.

 

Esa tiene que ser la base de esa gran Alianza Republicana, pero además, además, es indispensable que hoy podamos ampliar esa gran Alianza a ese 66% de colombianos que no votó en el Plebiscito, que se abstuvo, pero que hoy ve con preocupación el rumbo peligroso que está teniendo la Nación y también hay que ampliarlo a todos los que votaron por el Sí, creyendo como creyeron la propaganda del Gobierno, pero que a estos meses de la implementación del acuerdo ya se dieron cuenta que ahí lo que hay es un peligro enorme para el país y un riesgo sustantivo de que derivemos como los vecinos en Venezuela y en Cuba hacia un fenómeno de Castro-chavismo y de Comunismo Internacional solapado. A todos esos del Sí desencantados, a todos esos del Sí que hoy entienden que teníamos razón quienes defendimos el No, hay que invitarlos a esa gran Alianza Republicana.

 

Y también hay que sumar ese 85% de colombianos que está convencida, como lo muestra las encuestas, de que el gobierno del presidente Santos es un desastre -como es-, y que, por tanto, hay que modificar el rumbo y no se puede elegir a aquellos que han cogobernado con Santos en estos ocho años. A todos ellos hay que ampliarles esta gran Alianza. Una gran alianza para defender, para defender, la Democracia Republicana.

 

Una mano por Colombia, una mano solidaria y responsable por Colombia, porque lo que ocurra con el país en adelante es nuestra responsabilidad, es nuestra responsabilidad. Tenemos que ser nosotros los que con la acción política decidida y firme y con el voto del 2018 hagamos la corrección del rumbo que necesitamos.

 

Una mano con cinco grandes elementos

 

El primero: la defensa de la democracia y la Institucionalidad Republicana. Una democracia y una institucionalidad profundamente amenazadas en el marco de los acuerdos con las Farc. ¿Por qué? Primero, porque desconocieron de manera flagrante la voluntad ciudadana expresada el 2 de octubre. Nos tomaron del pelo, nos burlaron, el voto expresado con el plebiscito ¡ganamos! Pero nos robaron ese triunfo y eso es desconocer la democracia en el país. Después, porque para hacerlo no han hecho nada distinto que manosear la Constitución y el orden Jurídico, cambiaron la Constitución, porque pensaban que iban hacer un referendo para hacerles fácil ganar el referendo, cuando se dieron cuenta que el referendo no servía cambiaron la Constitución y cambiaron las leyes para hacer un Plebiscito, pero el Plebiscito tenía unas mayorías que no les servían y entonces modificaron el umbral para un 13%, porque tenían que ganar como fuera ese plebiscito y, mientras tanto, habían modificado no una, sino dos veces la Constitución para hacer un Sistema de Justicia que satisficiera a las Farc.

 

Y si eso no les bastó, después de que perdieron el Plebiscito se dieron el lujo, el lujo, de desconocerlo y nos llevaron por vía de la aprobación de una Corte Constitucional que debería sentir vergüenza de desconocer sus propios fallos en apenas unas semanas, en apenas unas semanas, a decir que el Plebiscito no servía y que había que llevar el acuerdo -como lo llevaron-, a la Constitución Nacional.

 

Pues bien, el acuerdo hoy está en la Constitución y los señores de las Farc y los delegados del Gobierno fueron los Constituyentes. Si eso no es manoseo de la Constitución, díganme ustedes ¿qué es manosear la Constitución y, qué es desconocer el Estado de Derecho? Pero además, si eso no bastara, castraron el Congreso de frente y descaradamente por vía de un ‘Fast Track’ y de un procedimiento legislativo abreviado que hace que los congresistas prácticamente no tengan función distinta en relación con la implementación de los acuerdos y aprobar lo que el Gobierno les presenta. Y además, como si eso no bastara, también hipertrofiaron al Presidente, le dieron unos poderes de facultades extraordinarias que nunca, nunca, en la historia colombiana había tenido presidente alguno y que ya hubiera querido Chávez tener en Venezuela.

 

Y tampoco les bastó, además le quebraron el espinazo a la Rama Judicial y crearon un Tribunal Especial, el Tribunal Especial de Paz, completamente separado de la Rama por encima de todas las otras Cortes autónomo, prevalente, preferente, excluyente, que todavía no sabemos cómo se va a conformar, ni quiénes van a ser esos jueces. Lo barrieron todo; la Constitución, el Congreso, las funciones del Presidente, la Rama Judicial.

 

Sí, hay que defender la democracia y la Institucionalidad Republicana y ese es el primer deber. Y eso supone, señores, que nosotros tomemos la decisión de cuáles son los elementos que hay que corregir de ese acuerdo, tenerlos preparados y emprender las reformas tan pronto lleguemos al poder. Yo, sin embargo, digo que hay que hacer algunas cosas antes. Una: hay que exigirle a las Farc que entreguen todas las armas ¡ya! Están escondiendo muchas. Dos: hay que exigirle a las Farc que concentren todos los milicianos ¡ya! No es posible que los milicianos no estén concentrados. Tres: hay que exigirle a las Farc que entreguen todos sus bienes y todos sus dineros para reparar a las víctimas y no los escondan para hacer política. Y, cuatro: hay que exigirle a las Farc ¡ya! que nos digan dónde están los secuestrados que tenían en sus manos y cuyo paradero hoy no conocemos. Y finalmente, hay que pedirle a las Farc y hay que pedírselo ¡ya! De inmediato y sin más que nos digan cuáles son sus cómplices, dónde están los laboratorios, cuáles son las rutas del narcotráfico, porque como vamos tendremos unas Farc haciendo política financiadas por el dinero del narcotráfico.

 

Y sí, les vamos a garantizar su vida, y sí, les vamos a garantizar su integridad física y sí, hasta los vamos a dejar hacer política, pero sin las ventajas, sin las ventajas inaceptables que se pactaron en esos acuerdos. No solamente hoy las normas constitucionales que establecían que los delincuentes no podían hacer política se fueron al demonio y ellos sí pueden hacer política, pero solamente ellos y no otros, los otros responsables de crímenes internacionales y crímenes de guerra esos no pueden hacer política, las Farc sí. No solamente, además, los hicimos constituyentes y no solamente les dimos el poder de gobernar, de cogobernar, a través de un Comité de Seguimiento y de implementación de los acuerdos que está ahí pactado en La Habana y que hoy está funcionando y, en virtud del cual ninguna norma que presenta el Gobierno al Congreso de la República para la implementación de los acuerdos se pueda hacer sin que antes le haya dado el visto bueno las Farc. Si eso no es poder y eso no es Gobierno, díganme ustedes ¿qué es?

 

Pero no solamente eso, además les damos una financiación del Estado que no tiene ningún otro partido político en Colombia. El promedio de lo que se le entrega por parte del Estado a todos los otros Partidos, más un cinco por ciento adicional, más un cinco por ciento adicional, que hace que al final ningún partido político en Colombia tenga, ni uno solo, lo que tienen las Farc como financiación por parte del Estado. Y además no bastó con eso, les entregamos unas zonas territoriales para su manejo presupuestal y hoy en estos días se aprobaba que un siete por ciento de las regalías, 400.000 millones de pesos al año, se les iban a entregar para el posconflicto, por veinte años y así vamos a tener que competir con ellos. Y las 20 emisoras y las 10 curules gratis y las 16 circunscripciones especiales. Sí, todo eso hay que corregirlo y hay que hacer una gran Reforma a la Justicia. Una reforma a fondo y fundamental a la Justicia que dé garantía y estabilidad jurídica, que haga a las Cortes responsables fiscalmente de sus fallos, que evite el clientelismo, que les quite las funciones electorales a las cortes, que impida la burocratización y la corrupción.

 

¿Sabían ustedes, por ejemplo, que la Fiscalía y la Rama Judicial tienen la misma pésima calificación por parte de la gente en las encuestas? ¿Y que en Transparencia Internacional ni las contralorías ni la Fiscalía pasaron la prueba? La reforma a la justicia es indispensable y hay que hacer una reforma a la justicia para que, además, corrija dos cosas fundamentales: no más politización de la justicia y no más uso de la justica para perseguir a los civiles y a los miembros de la Fuerza Pública.

 

Segundo tema: la lucha contra la corrupción. Acaba de salir, hace pocos días, el informe de Transparencia Internacional que es el organismo internacional encargado de evaluar la conducta en materia de la lucha contra la corrupción contra los países; 167 entidades del Estado evaluadas, ni una sola, ni una sola quedó en el nivel bajo, todas están por encima de moderado a alto a muy alto. Todas las instituciones evaluadas por Transparencia Internacional.

 

Ojo, entre el 2010 y el último año de la evaluación, perdimos doce puestos en la calificación de Transparencia Internacional. Si no hacemos la gran lucha contra la corrupción, señores, estamos perdidos porque no hay esfuerzo financiero ni tributario que valga, porque eso solamente significa meterle la mano en el bolsillo a los colombianos para que unos corruptos después conviertan esa plata en su palta de bolsillo.

 

Tercer tema: capitalismo social e incluyente, capitalismo social e incluyente. ¿Saben cuántos colombianos son pobres a 31 de diciembre del 2016? El 28 por ciento de los colombianos. Pero a eso hay que agregarle un 8,5 por ciento de indigentes. Hagan las cuentas, casi uno de cada cuatro colombianos es pobre o indigente en nuestro país, uno de cada cuatro, estamos hablando de 18 y medio millones de colombianos pobres o indigentes. Esa tiene que ser nuestra prioridad en la acción de la economía, ninguna otra. Esos 18 y medio millones de colombianos. Pero eso supone distintos esfuerzos: foco y eficiencia en el gasto, claramente; políticas integrales, claramente; lucha contra la corrupción, claramente; pero sobre todo no va a ser posible sacarlos de pobres, si no generamos riqueza. No hay forma de sacar a la gente de pobre repartiendo pobreza, como pretenden los socialistas y como pretenden los populistas.

 

A los pobres los podemos sacar de pobres, si generamos riqueza y para generar riqueza, señores, hay que hacer varias cosas: uno, hay que disminuir los impuestos, la tasa tributaria en Colombia es excesivamente alta en comparación con América Latina y con el resto del mundo; dos, hay que disminuir el IVA que es claramente regresivo y que terminó afectando, sin duda, el bolsillo de los colombianos y quedó reflejado en las últimas cifras, el consumo se redujo en 4,5 en enero y febrero, porque a la gente le sacaron la plata del bolsillo, está llena de incertidumbre y de temor y no tiene cómo gastar. Hay que devolverle el dinero a los ciudadanos. Dos, se requieren reglas del juego claras para la inversión, para la inversión internacional y la inversión nacional. Esto que estamos viviendo hoy solamente está espantando a los inversionistas y si no tenemos inversionistas no vamos a tener la manera de generar riqueza. Tres, necesitamos generar seguridad jurídica, seguridad jurídica para que los inversionistas sepan por dónde y cómo se pueden hacer las inversiones. Eso es indispensable. Pero no vamos a lograr reducir los impuestos si no hacemos una tarea que resulta fundamental, hay que reducir el gasto público. Y resulta que el señor Santos agarró un Estado que por cuenta del presidente Uribe en sus ocho años, era pequeño y eficiente y lo convirtió de nuevo en un monstruo ineficiente y corrupto, por cuenta de la mermelada, por cuenta de crear ‘ene’ mil entidades estatales nuevas, por cuenta del clientelismo, por cuenta de los cupos indicativos, por cuenta de la propaganda y la publicidad oficial. Austeridad en el gasto público, disminución del gasto público, disminución del tamaño del Estado, para que gastemos menos y los ingresos tributarios sean suficientes, y para que, por tanto, podamos así también bajar los impuestos y que los ciudadanos tengan control sobre lo que es su dinero y en cómo gastarlo para generar riqueza.

 

Ahora, capitalismo social incluyente necesita, al menos, dos cosas también: hay que trabajar de la mano de los sindicalistas democráticos amenazados a muerte hoy por cuenta de la izquierda radical y de las Farc, que se está tomando cada uno de los sindicatos en el país, para enfrentar al Estado y tomarse el poder. Al sindicalista democrático hay que protegerlo, hay que cuidarlo, hay que formarlo y hay que trabajar de manera coordinada entre la empresa privada y el sindicalismo democrático. Pero además, y es indispensable, tenemos que hacer este esfuerzo de manera descentralizada y regional. Santos lo único que se hace es mirarse con parsimonia y con pereza su blanco estómago bogotano. No entiende el país, no lo conoce, no lo quiere, no lo recorre.

 

Hay que trabajar en las regiones. Hice el esfuerzo de trabajar en esta semana previa, con gente de todas las regiones del país. Dos temas salieron permanentemente en todas mis conversaciones con la gente de las regiones: todos quieren luchar contra la pobreza, porque entienden que en sus regiones la pobreza es tal que es indispensable un trabajo fundamental para resolver esos problemas y seguridad. Sobre el tema de seguridad volveré. Pero hay otros temas regionales que son fundamentales; en la costa Atlántica, aprovechar la energía solar y el descubrimiento de gas, las capacidades en logística y el desarrollo del turismo. En la costa Atlántica, entonces, esos grandes temas. En el Valle del Cauca, al ampliación de la carretera a Buenaventura, los clusters entre agricultores, agroindustria, campesinos, básicamente hortifrutículas, la caña de azúcar, la energía solar. En los santanderes, la enorme preocupación por la frontera, la recuperación de la minería. En los Llanos y en la Orinoquía colombiana, la agroindustria, el turismo. En todas las zonas de frontera, la lucha a muerte contra la minería ilícita, contra el narcotráfico y el mar de coca y la lucha por la seguridad. En Antioquia, que las carreteras se integren como se tienen que integrar a los proyectos productivos y los temas de educación.

 

Rápidamente, sobre educación y salud lo siguiente. No basta con incrementar el gasto en educación, necesitamos sobre todo calidad en la educación, que es muy mala, muy mala, y eso se hace con formación de docentes y con la evaluación de los docentes y, por supuesto, con un conjunto de programas que nos permitan mejorar la calidad de los docentes. Pero les voy a dar un dato para que se vayan ustedes de para atrás: las Pruebas Saber de 2013 y 2015, las últimas que se han dado en el país, muestran que los peores calificados en las pruebas son los estudiantes de docencia. Es decir le estamos entregando el país a que enseñe a leer, el que peor calificado está para enseñar a leer. Y eso es en todos los temas, matemáticas, competencias ciudadanas y lectura crítica. Y el otro gran tema, la pertinencia en el currículum. Estamos formando para lo que no necesitamos, hay que formar a la gente para lo que efectivamente necesita Colombia y necesita ese ciudadano para desempeñarse competentemente, en un mundo enormemente competitivo, hoy por hoy. Y ojo, señores, todo el esfuerzo, ese sí hay que hacerlo en la educación inicial, de cero a seis años, porque ahí está la base de todo el sistema.

 

Salud, calidad, calidad y calidad. La gente no se está quejando hoy casi de cobertura, se queja de que el servicio es muy malo y que además es muy lento y muy ineficiente. Hay que evitar la integración vertical, sanear las finanzas de las EPS y darle un conjunto de estímulos al sistema, para que vuelva a recuperar la confianza que necesita.

 

A las mujeres y a los niños, todo el esfuerzo y todo el reconocimiento, no hay Colombia sin mujeres y no hay Colombia ni futuro de Colombia sin nuestros niños. Ojo con el microtráfico y la drogadicción y ojo con el maltrato a las mujeres. Inaceptable y hay que combatirlos a muerte. Y un dato, un dato, la pobreza que es enorme, de la que ya hablé, está básicamente concentrada en las mujeres y en los sectores rurales, y por tanto hay que dar a los campesinos, a los ganaderos, a los agricultores colombianos, la seguridad que necesitan.

 

Mis dos temas, que no voy a poder desarrollar, desafortunadamente. Primero decía, y repito, la defensa de la democracia y la institucionalidad republicana; segundo, el capitalismo social incluyente; tercero, la lucha contra la corrupción; cuarto, los valores de familia y la protección de la vida, nada de progresismos en estos temas, esta es la convicción de la mayoría. Respetamos a quienes piensen distinto, pero vamos a defender la vida y los valores de familia.

 

Y por último, la seguridad. La seguridad que el presidente Uribe construyó y que este Gobierno destruyó, seguridad que es indispensable, porque sin ella nadie puede disfrutar de sus derechos. La seguridad es permitir que la gente pueda ejercer sus derechos libremente sin interferencias externas y sin criminalidad. Y para eso necesitamos una Fuerza Pública a la que hay que recuperar su moral de combate, sus presupuestos y sus comandantes. A la que hay que defender con seguridad jurídica, con seguridad jurídica y reconociéndoles los derechos salariales y pensionales que hoy están tratando de quitarles.

 

Los cinco puntos: Defensa de la democracia y la institucionalidad republicana; lucha contra la corrupción; capitalismo social e incluyente; defensa de la vida y los valores familiares, y seguridad. Y esta mano, social y responsable, solidaria, que sea un puño para combatir a los corruptos, a los violentos, a los criminales.

 

Y que Dios y el presidente Uribe, y todos nosotros vayamos al triunfo en el 2018, en unión y en equipo. ¡Qué viva Colombia!”.

 

(Fin)