Definitivamente es la economía

Fecha

Bogotá, 16 de junio de 2017

Autor

Por: Carlos Holmes Trujillo

Una característica típica de las temporadas políticas es el afán por encontrar el tema, o los temas, que tendrán mayor prioridad durante el debate público. En estos ambientes preliminares hay para todos los gustos en el menú, pues las urgencias de la sociedad se reflejan en distintas áreas.

Ya hay varios aspirantes presidenciales compitiendo por montarse en el caballo de la corrupción, con la idea de que la indignación, legítima por lo demás, de la gente, será lo que decida el sentido del pronunciamiento popular. Lo grave del asunto es que apenas lanzan consignas, cuando lo que se requiere es una verdadera estrategia integral de lucha contra ese cáncer.

En otra orilla se encuentran los que dicen que será la paz, de nuevo, el asunto que incidirá en el veredicto de los electores. Poco a poco están saliendo a la cancha con la camiseta del acuerdo Santos-‘Timochenko’.

En ese grupo, lo que se ve es el afán de liderar la carrera de insultos a la oposición democrática. Andan en las mismas de antes. Levantan la mano para señalar, mentirosamente, a quienes expresan objeciones a lo acordado como enemigos de la paz y nostálgicos de la guerra. Los dos temas son de importancia, desde luego, y deben ser discutidos ampliamente.

Sin embargo, el mal estado de la economía y la urgencia de recuperar su dinamismo tienen hoy una prioridad indiscutible. En materia económica, se han cometido errores graves. El manejo equivocado de las tasas de interés, por parte del Banco de la República, y una reforma tributaria, que ha implicado más cargas para las personas naturales y jurídicas, en momentos de desaceleración de la producción, la inversión y el consumo, producen un efecto devastador.

Por eso el Índice de Confianza del Consumidor, en abril, se mantiene en niveles muy bajos. Como si fuera poco, durante el mismo mes, la producción de petróleo sufrió una contracción de 6,2 por ciento. Igual ocurrió con la producción de café y la demanda de energía. El comportamiento de los bienes durables fue, así mismo, malo. En estas condiciones, no es posible esperar que mejore el consumo privado durante el segundo trimestre.

A esto se suma que, pese a la caída del dólar, las exportaciones no tuvieron recuperación, se presentó una caída de las importaciones y disminuyó la inversión extranjera. Ni hablar de las 4G, que se mostraron como la redención. La doble calzada entre Santander de Quilichao y Rumichaca tiene enredos, los problemas de la carretera Cesar-Guajira son evidentes, y Mulaló-Lobogerrero presenta una parálisis de más de un año.

El balance actual de los proyectos 4G y otras concesiones viales, cuyo valor estimado puede llegar a 47 billones, indica que la tercera parte enfrenta dificultades de gran envergadura, además de obstáculos estructurales. Tanto es así, que todo apunta a que se retrasen. Más grave aún: la posibilidad de que resulte imposible sacar adelante algunos de ellos, teniendo en cuenta las circunstancias actuales, no es un cuento.

En estas condiciones, la prioridad es lograr que la economía esté bien para que haya buena política social.

(FIN)

 

Publicada en PORTAFOLIO