Constancia del Representante Oscar Darío Pérez frente a los agravios en contra del Centro Democrático

Bogotá, 11 de febrero de 2015 (CD). “Debo comenzar señor presidente, solidarizándonos nosotros también como partido con el atentado, es decir, solidarizándonos con el partido que fue objeto de este vil atentado, el partido Opción Ciudadana.

¡Y que coincidencia! el atentado se dio después de que algunos irresponsables señalaron a un concejal de ese partido de tener simpatías con grupos al margen de la ley. Esas cosas se dicen muy fáciles y las consecuencias se miden muy poco.

Aquí no más, escuchamos todos los días a una señora que cada que interviene no tiene sino un discurso contra el expresidente Álvaro Uribe y contra la bancada del Centro Democrático. ¡Ah! se me olvidaba, esa señora también tiene un discurso contra todos los colegas, contra todos y cada uno de los que se sientan aquí en estas 166 curules, los señala de toda suerte de delito, de delincuentes, no le ha dado el beneficio de la duda a ninguno, por supuesto que con su propia excepción.

¿Ese es el camino para construir la paz? de esa que nos vamos después a los medios de comunicación y los programas de opinión a decir que son los representantes, genuinos representantes, que son los paradigmas de la paz, ¿esa es la paz que queremos los colombianos? Si no pueden tener un micrófono porque agreden, agreden al que piensa distinto a ellos.

Aquí hay algunos colegas, no de esta Cámara sino del Senado, que están siendo señalados de ser autores intelectuales del cartel de testigos falsos, y todos los días los escuchamos, todos los días los escuchamos participando en temas de la paz y de la moral. No señor, nosotros también tenemos derecho y del Presidente de la República a mí me debe ese respeto, me merece respeto y yo tampoco soy de los que pienso que debemos agredirlo, pero también podemos decir o pedir que no agreda la credibilidad de 7 millones de colombianos.

Todos los días a él se le ocurren expresiones: mentirosos, fascistas, enemigo de la paz. Todos los días escuchamos esos señalamientos y esos juicios de valores hacía nosotros.

¿Qué paz podrá estar construyendo en La Habana, sino está en el mismo Congreso de la República? y no la hay en la ciudad de Bogotá, y en la ciudad de Medellín, de ninguna ciudad de Colombia, ciudades que se salieron de madre porque ya están en manos de los delincuentes.

Así que a mí sí me parece  que debemos aquí reflexionar profundamente. ¿Qué tal que no existiera el expresidente Uribe? ¿Cómo se hubieran hecho elegir muchos de los que aquí están sentados y de los que están sentados en el Senado de la República que encuentran en él la mejor forma de capturar incautos para que los acompañe electoralmente? No tienen sino ese discurso y después salen a los medios de comunicación a decir que nosotros somos los portaestandartes de la moral. No obstante que me acuerdo de aquel pensador que dice: ‘dime de qué presumes para decirte de qué careces’.

(FIN)