Constancia/ Las Farc nos han mostrado nuevamente sus más oscuras intenciones: Representante Tatiana Cabello

Bogotá, 17 de junio de 2015 (CD). Texto de la constancia radicada por la Representante Tatiana Cabello durante la sesión plenaria.

“En las dos últimas semanas, el grupo terrorista de las Farc ha mostrado, nuevamente, su verdadera cara y sus más oscuras intenciones. No en vano ha dejado una estela de dolor, muerte, destrucción y terror, a lo largo del país. Por ejemplo:

El 31 de mayo volaron la torre 17 del circuito de energía del Pacífico, dejando sin luz a la ciudad de Buenaventura por tres (3) días.

El 2 de junio atentaron contra la infraestructura eléctrica en Llorente (Nariño) dejando sin energía al municipio de Tumaco durante cinco (5) días.

El 6 de junio destruyeron el acueducto de Algeciras (Huila), dejando sin agua a los 25.000 habitantes de ese municipio.

El 8 de junio interceptaron 23 camiones cisterna en una vía del departamento del Putumayo y obligaron a sus conductores a derramar 3.100 barriles de petróleo, causando daños ambientales irreparables.

Ese mismo día (8 de junio) volaron un tramo del oleoducto Trasandino en Tumaco (Nariño) ocasionado el derrame de 3.000 barriles de crudo, afectando a cerca de 2.500 familias agricultoras de la zona y causando daños ambientales en ríos y quebradas.

El 10 de junio la guerrilla derribó la torre 98 del circuito de energía del Caquetá (Entre Altamira – Huila y Florencia) afectando el servicio en 16 municipios de la zona, incluida la capital del departamento, Florencia. Se estima que más de 300.000 personas fueron afectadas.

El 11 de junio atentaron en la vía panamericana a la altura del municipio de Patía (Cauca) detonando una carga explosiva en la carretera e incinerando un furgón que transportaba productos lácteos. Consecuencia: el paso entre Popayán y Pasto quedó restringido.

Ese mismo día (11 de junio) lanzaron explosivos contra la estación de Policía de la inspección del Tigre, municipio de La Hormiga Putumayo.

Igualmente, el 11 de junio, emboscaron una patrulla de la Policía en Timbío (Cauca) dejando (3) tres policías muertos y (2) dos heridos.

El 12 de junio derribaron dos torres de energía en Medina (Cundinamarca) afectando a habitantes de ese municipio, vecino de Bogotá.

El pasado viernes asesinaron al Coronel Alfredo Ruiz Clavijo, comandante del Distrito de Policía número 1 en Ipiales Nariño y a uno de los patrulleros que lo acompañaba, Juan David Marmolejo. Otro patrullero está desaparecido.

Ayer 16 de junio, las Farc atentaron una vez más contra el oleoducto Caño Limón Coveñas en el municipio de Teorama (Norte de Santander) causando daño ambiental en el río Catatumbo y afectando seis viviendas.

También ayer las Farc instalaron un retén en el ilegal entre los municipios de Mesetas y San Juan de Arama, en el departamento del Meta, incinerando un bus de servicio público perteneciente a la empresa La Macarena.

Además de los ataques contra civiles y miembros de la fuerza pública, el ambiente y la infraestructura vial, de energía y petrolera; las Farc han robado en lo que va corrido del año 148 mil barriles de petróleo, causando grave daño a las finanzas del país.

Apreciados Representantes: Estamos ante una sucesión indiscriminada de actos terroristas cometidos por los delincuentes y narcotraficantes de las Farc. Lo peor es que dichos delincuentes, con la complacencia del actual Gobierno, están negociando y definiendo el futuro del país en La Habana.

En efecto, hoy los colombianos nos hemos podido dar cuenta que es falso ese dilema de los amigos de la paz y los amigos de la guerra, que en campaña electoral quiso vender el Presidente Santos.

En Colombia no estamos en guerra, porque para que esta se dé es preciso que existan por lo menos dos ejércitos que representen porcentajes considerables de la población y que ambos se sujeten en su actuar y proceder a las normas del Derecho Internacional Humanitario.

¿Qué tenemos en Colombia? Tenemos por un lado a la Fuerza Pública, integrada por hombres y mujeres valerosos, que a diario exponen su vida por defender nuestro orden constitucional e institucional, y están sujetos a las normas del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos. Cuentan además con el respaldo, reconocimiento y apoyo de una amplia mayoría de Colombianos, por no decir que de la totalidad.

Por otro lado, tenemos un grupo al margen de la ley, narcotraficante hasta los tuétanos, y que para colmo y desgracia de todo un país, es terrorista. Dicen representar los intereses de algunos grupos campesinos, pero cada vez que se encuesta a los colombianos su favorabilidad no supera el 2 por ciento. Las Farc no representan a nadie, violan sistemáticamente el Derecho Internacional Humanitario, perdieron toda ideología, si fue que alguna vez la tuvieron, y son, insisto, terroristas.

Es por todo lo anterior que quiero solicitarle al Presidente de la República que sea implacable con los hechos que han perturbado al país en los últimos días. Somos millones de colombianos los que consideramos injusto y desproporcionado el trato indulgente que les da a las Farc. Los terroristas se deben tratar como los criminales que son. Además, es imposible construir cualquier acuerdo con ese grupo narcoterrorista, teniendo en contra a más de la mitad de la opinión pública.

Quiero finalizar esta constancia, señor Presidente, solicitando a esta Plenaria rendir homenaje a los miembros de la Fuerza Pública y también a los civiles que han caído a manos de las Farc, en estos casi tres años de insulso proceso de negociación. Por eso pido una moción de orden consistente en un minuto de silencio”.

(FIN)