Constancia/ Mil días de diálogos en medio de la violencia

Bogotá, 2 de junio de 2015 (CD). El senador Alfredo Rangel presentó este martes, en nombre de la bancada del Centro Democrático, una constancia en la sesión plenaria en la que deja en evidencia la violencia que ha soportado el país durante los mil días que llevan los diálogos entre el Gobierno Nacional y el grupo terrorista Farc.       Constancia   "Se cumplen mil días de diálogo en medio de la ignominiosa violencia de las FARC. En este tiempo la credibilidad de los colombianos en esos diálogos ha venido cayendo de manera vertical y el mismo gobierno reconoce que desde hace un año están totalmente estancados. El costo de estos diálogos en medio de la violencia y el terror ha sido inmenso para el país.   En efecto, durante estos mil días de violencia la seguridad se ha deteriorado, la confianza inversionista se ha reducido, y el pesimismo de los colombianos se ha incrementado. Paralelamente, las FARC aumentan el narcotráfico, se están rearmando, aumentan su presencia territorial, siguen reclutando niños, incrementan la extorsión, amenazan a los críticos del gobierno, atacan a la Fuerza Pública, al tiempo que aumentan su protagonismo mediático nacional e internacional, validos del reconocimiento que les ha dado el gobierno como contraparte legítima para negociar la agenda nacional.   Comparado con el año 2010 –año de la fase exploratoria de los diálogos-, durante el 2014 –segundo año de los diálogos de Cuba-  aumentaron los atentados contra la infraestructura petrolera en 355%, la extorsión en 262%, los ataques a instalaciones militares 111%, los hostigamientos contra la Fuerza Pública 69%, los retenes ilegales 64% y los actos de terrorismo 62%.   Sin contar los casos de extorsión y amenazas contra la población que se cuentan por millares, durante los mil días de diálogos de paz las FARC han realizado al menos 1.024 acciones violentas consistentes en 417 ataques contra la Fuerza Pública, 233 actos de terrorismo, 194 ataques contra la infraestructura económica y 180 retenes ilegales. Esta violencia ha tenido lugar en 25 departamentos, siendo los más afectados Cauca con 176 acciones violentas de las FARC, Antioquia con 146, Putumayo con 119, Nariño con 114, Arauca con 80, Norte de Santander con 60 y Caquetá con 60. Les siguen Tolima con 51, Huila con 48, Meta con 48 y Valle con 40, entre otros. Durante los diálogos de paz, las FARC han regresado violentamente a 102 municipios de donde ya habían sido expulsadas por la política de la Seguridad Democrática.   En medio de esta creciente violencia, en estos mil días las FARC han asesinado a cerca de 700 miembros de la Fuerza Pública y a 148 civiles, han secuestrado a 70 civiles y a 10 miembros de la Fuerza Pública , y han sido heridos 1.651 miembros de la Fuerza Pública y 148 civiles.   De otra parte, entre el 2013 y el 2014 los cultivos de coca aumentaron en 39% en todo el país y la producción potencial de cocaína pasó de 185 toneladas a 245 toneladas. Estos incrementos se han ocurrido sobre todo el Norte de Santander, Nariño, Cauca y Putumayo, en cuyas zonas cocaleras las FARC tiene una enorme influencia. Este aumento del narcotráfico es consecuencia de la caída de las fumigaciones y de las erradicaciones de coca durante los diálogos de paz en Cuba. Una vez suspendidas aquellas totalmente, como lo anunció el gobierno dándole cumplimiento a los acuerdos de La Habana, el crecimiento de la siembra de coca y de la producción de cocaína será exponencial. Más recursos para el terrorismo y las mafias del narcotráfico, y más inseguridad para los colombianos.   La consecuencia de esta inseguridad es la caída de la confianza inversionista de nacionales y extranjeros. Por la inseguridad física son muchas las empresas de exploración y perforación petrolera que han abandonado el país, aún antes de la caída de los precios del crudo. Igual ha sucedido con otras empresas mineras. A esto se suma la incertidumbre que en muchos sectores económicos han producido las negociaciones y los acuerdos de Cuba, así como una pésima gestión económica. La inversión en el campo está prácticamente paralizada y son muchas las empresas industriales que está abandonando el país. El crecimiento económico del país tiene negros nubarrones en su futuro próximo.   Como resultado del incremento de la inseguridad, del estancamiento de los diálogos de paz, de los problemas económicos, y del fortalecimiento del terrorismo, el pesimismo cunde entre los colombianos. La inmensa mayoría piensa que el país va por mal camino y cada vez son más los que creen que estos diálogos de paz no tienen ningún futuro.    El Centro Democrático continuará ejerciendo de manera transparente el derecho legítimo a la oposición y a la crítica en torno a estos diálogos de paz mal concebidos y mal conducidos. De manera constructiva seguiremos propugnando por unos diálogos precedidos de un cese unilateral, definitivo y verificable de la violencia de las FARC, y por un acuerdo de paz sin impunidad, sin sacrificio de la institucionalidad democrática y con respeto a los derechos de las víctimas del terrorismo”.