Constancia/ Por supuesto que el Gobierno y las Farc buscan lo mismo para el campo colombiano: su destrucción

Bogotá, 9 de junio de 2015 (CD). Así lo expresó el Senador Carlos Felipe Mejía ante las frases del Presidente Juan Manuel Santos publicadas por diversos medios de comunicación, en donde asegura que el Gobierno y la guerrilla de las Farc quieren lo mismo para el campo colombiano.

Así quedó consignado durante la constancia radicada por el Congresista en la sesión plenaria:

“Empezar por decir que el Presidente Santos pasará a la historia por varias cosas: una de ellas, que se hizo elegir en su primer mandato prometiendo unas ideas y gobernando con otras y en su reelección prometiéndole a los colombianos que votaran por él porque tenía ‘de un cacho este proceso de paz’. Han pasado mil días de ese proceso de paz y no hay avances, y lo más grave es que el mismo Gobierno reconoce que desde esas promesas de campaña reeleccionista no ha habido un sólo avance.

Ahora se va a hacer célebre como Maduro por las frases

¿Cómo les parece esta perla a los colombianos en el Día del Campesino? ‘Gobierno y Farc buscamos lo mismo para el campo’. Por supuesto, buscan lo mismo para el campo.

Mejía añadió que “el Gobierno Santos con la falta de política agraria, el abandono de los cafeteros colombianos, el abandono de los productores de carne y de leche, es decir, de todo el sector agropecuario sin una política clara, es evidente que busca la destrucción del campo como lo hacen los narcoterroristas de las Farc.

Lo único que se fomenta en este Gobierno son los cultivos ilícitos, por eso prohibieron las fumigaciones con glifosato  y por eso los informes de Naciones Unidas dicen que se han incrementado, desde que se empezaron los diálogos de La Habana, se han aumentado los cultivos de cocaína que son propiedad de los narcoterroristas de las Farc, en la gran mayoría en este país se han incrementado en más de un 50 por ciento. Lo único que progresa en el campo colombiano, es el cultivo de cocaína. Infortunadamente esa frase que suena tan fuerte es realidad.

Este Gobierno de Juan Manuel Santos y los narcoterroristas de las Farc buscan lo mismo, la destrucción del mismo, con falta de políticas agropecuarias y con, lo que han hecho históricamente los narcoterroristas de las Farc, sembrar de cocaína el campo colombiano y de sangre, y esa es la gran coincidencia de este Gobierno con los narcoterroristas.

Señor Presidente, permítanme terminar con esta constancia sobre el último anuncio, porque cada que se enredan con ese proceso de paz anuncian cosas para despistar al pueblo colombiano, ahora salieron con el anuncio de la comisión de la verdad.

El último de los ‘anuncios’ del Gobierno Nacional sobre el proceso de paz en La Habana mantiene la misma línea de todos los comunicados o pronunciamientos que pretenden dar la  idea de llegar a avances  concretos en la negociación. Esta vez fue sobre la creación de la Comisión de la Verdad, otro anuncio más, ya que esta no se consolidaría sino cuando se firme un acuerdo definitivo, no es clara la definición del mecanismo de selección de sus integrantes y  tampoco la temática en la cual centrará esta Comisión sus investigaciones. En el comunicado conjunto de La Habana, se dice que será imparcial, independiente, autónoma, excepcional y tendrá duración limitada, sin detallar como se garantizarían estos principios en la conformación de la misma.

Quiero desde esta tribuna de la Plenaria del Senado de la República, apoyar y manifestar mi acuerdo con las ideas expresadas por el señor Procurador General de la Nación en carta enviada a los jefes negociadores frente a esta Comisión de la Verdad. El Procurador ejerciendo como auténtico representante de la comunidad, solicita garantías mínimas en la creación de la Comisión. Manifiesta que en una democracia es imposible establecer una verdad oficial, con el fin de que no se trate de imponer verdades en este proceso.  La verdad debe ser un derecho en caso de firmarse algún día un acuerdo de paz, y este es un derecho que debe ser garantizado a las víctimas. Dejando en claro que las víctimas no son las que escoja el grupo terrorista de las Farc, sino que este derecho debe ser para garantizar el máximo de verdad posible al conjunto de la sociedad colombiana. Víctima esta sociedad durante años de todas las atrocidades de este grupo guerrillero, atrocidades como la de esta semana en el Putumayo,   cometidas sin recato alguno en medio de las negociaciones, afectando a pobladores campesinos, transportadores y  conductores, causando además un enorme daño ecológico y ambiental de difícil recuperación en el tiempo.

El Procurador ha sido muy claro, en que la Comisión de la Verdad no puede servir de justificación de los actos de barbarie cometidos durante tanto tiempo. Tampoco puede ser un sustituto de las acciones judiciales y solo debe implementarse una vez se produzca la firma del acuerdo, el cual necesariamente además de la firma debe implicar la desmovilización real y efectiva del grupo terrorista y la entrega de las armas.

También es importante que en la mesa de negociación no se definan responsabilidades que debieran ser producto de las investigaciones en la Comisión de la Verdad y no pueden pretender los insurgentes que en la mesa busquen determinar responsabilidades de la institucionalidad o de los agentes del Estado.

Esta Comisión debería logra el máximo de verdad posible, para obtener así justicia y reparación producto del proceso de paz, lo que claramente muestra que tan lejos estamos de la paz negociada, una vez que el Gobierno ha reconocido que no se han logrado avances en justicia transicional y mucho más lejos estaríamos de acuerdos en materia de reparación real y concreta  que podrían conducir a que el pasado  no vuelva a repetirse.

No va a ser fácil para el Gobierno con sus prácticas dictatoriales de ejercicio del poder, lograr una transparente y objetiva conformación de esta Comisión. Estamos en el derecho de exigir  que se realice informando ampliamente a la opinión pública y al Congreso, para que desde su concepción no se generen  dudas en cuanto a lo que en ella se determine y sobre la objetividad que en ella debe primar”.

(FIN)

cartel