Constancia/ Suspender la fumigación fortalece a los criminales: Centro Democrático

Bogotá, 12 de mayo de 2015 (CD). La siguiente es la constancia presentada este martes por el senador Alfredo Rangel en la sesión plenaria, a nombre de la bancada del Centro Democrático, donde fija la posición del partido sobre la suspensión de las fumigaciones de cultivos ilícitos con glifosato:

“La suspensión de las fumigaciones de los cultivos de coca ordenada por el Gobierno nacional es un paso más en su política en pro de la legalización de la droga y obedece a un cumplimiento anticipado de los acuerdos parciales de La Habana, sin que todavía se haya firmado un acuerdo de paz. Esta suspensión es el remate de un proceso gradual de reducción de las fumigaciones iniciada por Santos años atrás y que ha traído como consecuencia el aumento de los cultivos de coca y de la producción de cocaína. Sus consecuencias serán muy graves para la seguridad nacional, pues le dará a los grupos terroristas y narcotraficantes inmensos recursos adicionales para incrementar su poder criminal.

En efecto, según la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, durante el 2014 los cultivos de coca en nuestro país crecieron 39%, un aumento sin antecedentes solo comparable al ocurrido en la época de los diálogos de paz en El Caguán.

El año pasado dichos cultivos pasaron de 80.500 hectáreas a 112.000 y la producción potencial de cocaína se incrementó 30%, pasando de 185 toneladas a 245. No es casual que estas cifras coincidan con la disminución en 37% del uso del glifosato para erradicar esos cultivos, ocurrida en el trienio 2010-2013 en comparación con el trienio 2006-2009, según cálculos de la Procuraduría General de la Nación con base en cifras de Ministerio de Defensa. Por el contrario, esto demuestra que cuando hay una caída en la fumigación, ocurre inmediatamente un incremento en los cultivos coca y en la producción de cocaína.

Las zonas más afectadas con el aumento de los cultivos fueron el Catatumbo, Putumayo y Nariño, zonas fuertemente influenciadas por las Farc, que comprenden áreas de reserva indígena y la franja de protección acordada con Ecuador donde desde hace varios años no se realiza fumigación aérea.

Hoy el Presidente anuncia la suspensión definitiva de las fumigaciones con glifosato, sin plantear una alternativa de reemplazo. Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el uso del glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos es solo del 9.52% y más del 90% es usado en los cultivos lícitos..

El Gobierno justifica su decisión en un mandato de la Corte Constitucional que, esgrimiendo el principio de precaución, advierte sobre el riesgo de su uso para la salud de los colombianos. También se respalda en el Ministerio de la Salud que cita un reporte de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC), que clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los humanos”. En ese mismo nivel de riesgo este informe incluye el consumo de café, el uso de celulares, las comidas fritas y el uso de champús.

No obstante, un Informe de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de (CICAD) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), concluyó que no hay evidencia de asociación del glifosato con el cáncer, que su grado de toxicidad es muy bajo, y que su riesgo es menor que cualquier alternativa disponible en el mercado. Conclusiones que han sido respaldadas por estudios de instituciones científicas, de amplio reconocimiento, como las agencias reguladores de la Unión Europea, el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, la Agencia de Protección al Ambiente de los Estados Unidos, la Agencia Reguladora para el Manejo de Plagas de Canadá, y la Autoridad Australiana de Plaguicidas y Medicina Veterinaria, entre otras. Hay que señalar que en 160 países del mundo se utiliza hoy el glifosato de manera rutinaria como desfoliante .

Adicionalmente, según el Instituto Nacional de Salud, estudiadas las 80 quejas que ha recibido desde 2001 por supuestas afectaciones en la salud por el uso del glifosato, se ha concluido que no existe relación causal entre el herbicida y la afectación alegada por el reclamante. Preguntamos entonces al Gobierno ¿Cuántos casos de cáncer registrados en el país podrían tener relación con el glifosato? Preguntamos también, si es tan dañino el glifosato ¿por qué ha decidido la suspensión exclusivamente de su uso contra cultivos ilícitos, mientras mantiene la autorización para usos lícitos?

El principio de precaución que esgrime el Gobierno debería aplicarse en forma contraria. El daño a la salud humana del uso del glifosato no está comprobado. En cambio sí está comprobado que la disminución de las fumigaciones incrementa los cultivos ilícitos, aumenta el narcotráfico y fortalece las arcas del narcoterrorismo. En consecuencia, para prevenir estos males comprobados debería mantenerse la fumigación, y no suspenderse para evitar daños no comprobados.

El Gobierno esconde mal su verdadera intención: cumplir las exigencia de las FARC en Cuba. Esto traerá funestas consecuencias para la seguridad nacional.

(Fin)