Constancia/ Los resultados de una diplomacia sumisa: Carlos Felipe Mejía

Bogotá, 25 de agosto de 2015 (CD). Constancia radicada por el Senador Carlos Felipe Mejía durante la sesión plenaria.

La crisis humanitaria que padecen miles de colombianos en la frontera con Venezuela como consecuencia de las medidas unilaterales tomadas por el dictador Maduro y su régimen, nos recuerda las prácticas xenófobas que en la historia de la humanidad han tendido funestas consecuencias cuando estas no son contenidas oportunamente.

Desde el poder se sostienen argumentos para justificar decisiones políticas, como que grupos de nacionales corrompen la sociedad, amenazan las virtudes o son un peligro para un país o raza, que a su vez sirven para calificarlos de criminales, invasores o espías, llegando al extremo de implementar las redadas, las detenciones arbitrarias, los allanamientos, las confiscaciones, la eliminación de identificaciones, las marcaciones de viviendas, de locales y hasta de seres humanos.

Luego de la crisis entre los dos países en el año 2.009, el Presidente Santos le presentó al país una estrategia diplomática, según la cual los protocolos, las buenas maneras y hasta la actitud complaciente, recuperarían todo lo perdido por la confrontación entre los dignatarios de los dos países. Al día de hoy, las relaciones comerciales oficiales no solo no se recompusieron sino que se extinguieron y no aparecieron los pagos adeudados a las empresas colombianas. Esta diplomacia sumisa tampoco ha logrado que se acabe el contrabando de gasolina, de ganado y de bienes de consumo básico entre los dos países, contrabando que tiene origen principalmente en las erradas decisiones económicas en el vecino país en materia de tasa de cambio y la poca producción de bienes y su dependencia petrolera.

Tampoco ha logrado esta diplomacia santista que desaparezca la actividad del narcotráfico en la frontera, hoy fortalecida más que nunca por la permisividad del gobierno colombiano en la zona de reserva del Catatumbo. El dictador Maduro debería examinar a su interior y ver como en las propias filas de sus fuerzas armadas, están los que ejercen y permiten mediante la práctica del soborno y la comisión, las actividades delincuenciales de contrabando y narcotráfico en la frontera.

Esta crisis viene a ser la explosión de un problema de fronteras predecible, pero frente al cual el Gobierno colombiano no tuvo ninguna previsión. Hoy no se tiene una respuesta efectiva frente a la crisis humanitaria que sufren colombianos acá y allá, ante una anunciada arremetida del dictador Maduro para distraer a los venezolanos de sus verdaderos y grandes problemas internos manipulando procesos electorales incrementando la tensión con los países vecinos.

Como en Colombia no tenemos actualmente una verdadera política de fronteras, falla la previsión y el diálogo franco se hace muy difícil por la dependencia del gobierno colombiano frente a los resultados del proceso de paz en La Habana y porque al régimen venezolano le interesa más como encubrir su problemática interna sin importarles las consecuencias en materia de derechos humanos de los colombianos. No le ha ido bien a Colombia últimamente en los organismos multilaterales, Venezuela desconoce de plano a la ONU, la OEA y solo admite organizaciones sobre las cuales tiene el manejo como Unasur o el Alba, por lo que no auguramos soluciones efectivas recurriendo a la institucionalidad internacional.

De carácter inmediato y sin dilaciones es urgente una acción de emergencia por parte del gobierno nacional para enfrentar las consecuencias de la crisis humanitaria, atender a los colombianos expulsados, brindar atención en salud, alimentos y albergue. Pero fundamentalmente se tiene que definir una agenda y una política exterior, que piense y sea previsiva con lo que va a pasar con los 4 o 5 millones de colombianos que viven hoy en Venezuela, que llegarán poco a poco o expulsados en los recurrentes cierres de fronteras. Nuestros nacionales debe saber que Colombia estará preparado para recibirlos en su patria, mientras Maduro se ahoga y se ahorca con sus insultos, los cuales no le servirán frente a sus compatriotas que cada día en mayor número rechazan el régimen castro chavista.

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