Ya es hora de ponernos la 10 por el deporte

Por: Representante a la Cámara, Enrique Cabrales

Hace varios días me decían que si quería tener recordación, no tenía ningún sentido que trabajara en pro del deporte, puesto que, a ningún colombiano le interesa el deporte y son muy pocos quienes practican uno. Al sentarme a analizar mi proyecto político, enfocado al incentivo del deporte en el país,  reafirmé que me encuentro por el camino correcto. En esta columna me encargaré de mostrarles por qué es importante que se creen políticas públicas en pro del deporte y la necesidad de que el Estado invierta en este.

¿Que a los colombianos no les interesa el deporte solo porque no practican uno? ¿Es que acaso no se han dado cuenta que el país se detiene, literalmente, el día que juega la Selección Colombia de fútbol?¿será que cada vez que Catherine Ibargüen o Mariana Pajón traen una nueva medalla de oro de una competencia, no se celebra como si fuera un día festivo? o ¿será que Egan Bernal no les puso los pelos de punta cuando ganó el Tour de Francia? y como si fuera poco, a pesar de que muchos no comprenden de tenis, no hizo  falta ser experto en ese deporte, para sentir el corazón latir de orgullo y la piel erguida por la victoria de Cabal y Farah en Wimbledon.

Puede que no todos seamos deportistas de alto rendimiento, pero lo que es verdad es que esto no significa que a todo un país no le interese el deporte y que este no se deba apoyar  con los recursos del Estado. De hecho, el C.E.O. de la multinacional “Be One” Roberto Ramos, en una conferencia afirmó que: “Un euro invertido en deporte, son tres euros ahorrados en sanidad”.

Reunirse en pro del deporte y aún más, cultivar en los jóvenes y niños una disciplina por cualquier actividad física, no solo mejora los niveles de salud de los ciudadanos, sino que forma una cultura con hábitos sanos, principios y metas claras que se deben cumplir en el corto, mediano y largo plazo. Esto es invertir en el futuro de una sociedad, puede que los resultados no sean inmediatos, claro está, pero el cambio y crecimiento social serán evidentes en el futuro.

Tal vez este es el problema de muchos gobiernos, que por mostrar gestión administrativa durante los cortos cuatro años de periodo, por ejemplo, reducen la inversión del deporte para destinarlo a infraestructura, dejando de lado el fomento a aquel; es decir,  los recursos que deberían estar dirigidos a las Escuelas de Formación Deportivas, las cuales no solo reclutan nuevos talentos, sino que los forman, y lastimosamente estas, en su mayoría, carecen de recursos.

El proyecto de Ley 220 de 2018 Cámara, de mi autoría, busca precisamente que el veinte (20) por ciento del dinero que llega a COLDEPORTES (ahora Ministerio del Deporte), por concepto de la recaudación del impuesto a la telefonía móvil, sea dirigido exclusivamente al fomento del deporte.

Entonces, con esta propuesta legislativa, se destinan los recursos necesarios a las Escuelas de Formación Deportiva para que puedan cumplir a cabalidad con el trabajo de encontrar nuevos talentos y entrenarlos en un deporte en particular.

Los países más desarrollados según su P.I.B., son potencias mundiales en deporte. Esto no se debe solo a que invertir en este, crea nuevas generaciones lejos de vicios y enfermedades generadas por el sedentarismo, sino que el análisis debe ir más allá.

Para nadie es un secreto que el mundo avanza y las problemáticas cambian, la nueva revolución industrial apunta a las nuevas tecnologías y la economía y su entorno, progresa hacía lugares que antes no eran considerados.

El deporte ha dejado de limitarse a ser una simple actividad que proporciona bienestar para convertirse en una de las industrias más productivas en el mundo, no sólo desde la inmensa generación de empleos, sino también desde la generación de bienes y servicios,  ¿o cuánto creen que la Liga de Fútbol Colombiana deja en ganancias?

Inclusive, este tipo de sectores están directamente relacionados con la economía naranja del Gobierno del Presidente Iván Duque que defiende las industrias creativas y la cultura como motor de desarrollo. Entonces, ¿por qué reducir el presupuesto que se le otorga al incentivo del deporte?, ¿por qué no apostarle y buscar que las grandes industrias puedan engancharse a través de la inversión en este sector, generando nuevos escenarios y eventos deportivos?

Como lo dije antes, hay un sinnúmero de inversión de bienes y servicios que se pueden generar a partir del deporte. Es más, Colombia puede ser el escenario para un evento de talla mundial donde no solo se resalte el potencial nacional, sino que se incentive a la generación de  empleo, inversión y ganancias.