Por: Nicolás Pérez

Senador de la República

 

Vacunación masiva, reactivación económica y generación de empleo. Estos son los tres principales retos que tendremos que afrontar en el 2021 y que demandarán un trabajo articulado entre el Gobierno, el Congreso y las entidades territoriales. Por el momento vamos por buen camino, pero las medidas que se adopten de aquí en adelante serán cruciales para culminar con éxito esta etapa o estancarnos indefinidamente.

En primer lugar, vacunar a 35 millones de colombianos implica una tarea logística impresionante. El almacenamiento, la distribución y la aplicación de este producto requiere de una sincronización milimétrica entre el Ministerio de Salud y las Secretarías de Salud regionales.

Asimismo, urge que se combatan las campañas de desinformación que se han esparcido sobre la vacuna. Este aspecto, que pareciera menor, cada vez está cogiendo más fuerza y podría afectar el proceso de inmunización de la población, dado que la aplicación de la dosis es voluntaria. Ciertamente lo último que necesitamos es que las teorías conspirativas generen pánico colectivo que tire al piso todos los esfuerzos hechos.

Finalmente, frente a la adquisición de las dosis, el panorama es bastante favorable. A la fecha el Gobierno ha cerrado acuerdos con diferentes farmacéuticas que garantizan la vacunación de 29 millones de personas, lo que significa que el 82.8% de la meta está cumplida.

En segundo lugar, ahora más que nunca debemos enfocar todos los esfuerzos en reactivar la economía del País. Después del bajonazo del 2020, si queremos crecer por encima del 5% en 2021 necesitamos que el Estado incentive la actividad privada y no ponga talanqueras innecesarias.

Por ejemplo, si bien es verdad que necesitamos aumentar los ingresos de la Nación para pagar el aumento de la deuda, que en 2020 llegó al 65.6% del PIB, y evitar que Colombia pierda el grado de inversión, es decir, que no nos salga más caro endeudarnos, las medidas que se tomen en la reforma tributaria no pueden afectar los incentivos a la inversión privada que permitieron que en 2019 el País tuviera el crecimiento del PIB y de la inversión extranjera directa más alto desde 2014.

De hecho, tal alza en el recaudo debe ir condicionada a una reducción significativa de los gastos no esenciales del Gobierno, tales como burocracia, publicidad, viajes, carros, eventos, etc.

De igual manera, debe revaluarse la continuidad de medidas como el pico y cédula, el cual afecta considerablemente la actividad del comercio formal que, a pesar de cumplir con los protocolos de bioseguridad, es castigado con una severidad que no se aplica a las aglomeraciones informales.

Por otro lado, las entidades públicas deben ejecutar a toda marcha los $58.5 billones de inversión que aprobamos en el Presupuesto General de la Nación 2021. Estos recursos son vitales para dinamizar las economías regionales con todo tipo de obras, razón por la que desde el Congreso supervisaremos en detalle su desarrollo.

En tercer lugar, debemos hacer hasta lo imposible para generar puestos de trabajo. Afortunadamente, a corte de noviembre hemos recuperado 4.7 de los casi 5.4 millones de empleos que perdimos por la pandemia, lo cual denota la importancia de acelerar la reactivación económica, especialmente en aquellos sectores que fueron más perjudicados como el turismo y el entretenimiento y que por fin podrán ver la luz con la inmunización de la población de mayor riesgo de fallecimiento.

Además, seguramente en marzo tendremos que evaluar la posibilidad de extender por un periodo adicional el subsidio a la nómina que ha protegido 3.3 millones de empleos. Aunque la principal dificultad es conseguir los $800.000 millones mensuales que le cuesta el programa a la Nación, no podemos correr el riesgo de dejar en el aire a esta cantidad de trabajadores.

Este es el panorama para el 2021. Un año de transición donde esperamos dejar atrás las dificultades del 2020 y volver a una normalidad parecida a la del 2019. Habrá que trabajar bastante para superar los retos y cumplir las metas, lo cual haremos sin descanso con tal de ver resurgir un País que nunca ha dejado de luchar y que superará una vez más a la adversidad.