Por: John Harold Suárez Vargas

Senador de la República

 

El desarrollo turístico de nuestropaís en los últimos años ha evolucionado velozmente gracias a nuestra riqueza y variedad geográfica, flora y fauna, la amplia oferta cultural, histórica y gastronómica, que ha puesto nuestro país como un destino para turistas del exterior. Este dinamismo ha generado el crecimiento de la oferta hotelera y los servicios de diversión para los viajeros. Pero, para que este crecimiento tuviera un marco legal, en 1996 se sancionó la ley 300, la cual establece los principios y bases legales para el sector económico del turismo, donde tuvo modificaciones en el año 2012 con la ley 1558,y hoy ocho años después, hace curso en el Congresode la República un proyecto de ley basado en tres pilares: sostenibilidad, formalización y reactivación;éste último punto con medidas en corto, mediano y largo plazo que buscan la recuperación de uno de los sectores más afectados por la crisis de la pandemia, y que en nuestro país ha tenido un crecimiento sostenido, llegando a cifras record al cierre de 2019: 4.515.932 personas ingresaron del exterior. La ocupación hotelera creció un 57.8% y la contribución al PIB colombiano representó el 3.7%.

Según cifras de Cotelco, Asociación Hotelera y Turística de Colombia, el sector generó 6.107.435 empleos en agencias de viajes, alojamiento, transporte aéreo y terrestre de pasajeros, alimentos, bebidas y esparcimiento, siendo uno de los sectores más dinámicos de nuestra economía.

Las proyecciones económicas estimaban que el 2020 sería el año de consolidación del turismo; nuestro país se estaba posicionando cómo uno de los destinos predilectos de viajeros internacionales, pero ese optimismo se vino a un bajo nivel con la pandemia.

Esta situación obliga una reinvención del sector, y este proyecto de ley será el soporte para su reactivación y proyección, con enfoque en el turismo sostenible, amigable con el medio ambiente.

Muchos de los viajeros a destinos tradicionales de grandes concentraciones buscarán opciones de descanso en lugares que les permita un contacto directo con la naturaleza, abriendo opciones para el ecoturismo y el turismo de aventura, o la visita a ciudades pequeñas o pueblos.

Por tal motivo, he radicado ante el Senado de la República tres proposiciones,esperando el acompañamiento de los diferentes partidos.

  1. El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en coordinación con las entidades territoriales y el Fondo Nacional de Turismo – FONTUR, implementarán y ejecutarán un plan de manejo turístico con la Red de Pueblos Patrimonio, con el fin de potencializar el turismo sostenible y preservar municipios con gran riqueza cultural, arquitectónica, gastronómica, natural e histórica
  2. Respetar la libertad de culto, amparada en nuestra constitución incluimos la definición de Turismo Religioso. Es importante recordar que en Colombia existen más de 44 santuarios religiosos, visitados por miles de feligreses y amantes de la arquitectura, historia y cultura.
  3. Inclusión del Turismo Deportivo, una de las grandes actividades a nivel mundial que se están expandiendo.No solamente se promueve la actividad deportiva, sino que mueve directamente la economía de un país o región. Un gran ejemplo de este turismo es España, país que recibe cerca de 2.000 millones de Euros anuales y la visita de 2,5millones de turistas. En nuestro país se realizan anualmente competencias aficionadas y profesionales de diferentes disciplinas, que impulsan la economía de la ciudad sede en el sector hotelero, restaurantes, comercio, entre otras, y se debe tener en cuenta que un deportista nunca viaja solo.

Con el mensaje de urgencia del Gobierno Nacional para el trámite de esta ley en el Congreso, esperamos sea aprobado con celeridad, para que así, aún en medio de la pandemia, con todos los protocolos de bioseguridad logremos, en un plazo no muy lejano, la recuperación de miles de empleos y mejoras en los ingresos desde el más humilde vendedor de artesanías, al más grande empresario hotelero.