José Félix Lafaurie Rivera
@jflafaurie

Roy Barreras nació a la política como galanista de corazón en los turbulentos ochenta, y luego su corazón estuvo en Cambio Radical, de donde fue expulsado por “deslealtad”. Fue uribista de corazón, pero hoy proclama infamemente seguir “en la destrucción del uribismo”, y claro, fue y es santista de corazón, y hoy es ¡petrista de corazón!

Roy no tiene el “corazón partío”, sino “repartío” a conveniencia. No es raro que haya abandonado la noble labor de sanar cuerpos para dedicarse a “asesinar” honras y prestigios; el discípulo de Hipócrates encarnando la versión más asquerosa de la política colombiana.

“Dios los hace y ellos se juntan”, y Roy llegó a donde debía, a una cloaca, al Pacto que hará historia por la campaña más sucia de la que el país tenga memoria; al que ya no es Histórico sino “histérico”, porque Petro pasó del triunfalismo “en primera”, a la incertidumbre del empate técnico y, luego, a sentir que la presidencia se le escurre entre los dedos, por unos videos que lo desnudan frente al país, mostrando la podredumbre contra la que dice estar luchando.

En los videos, Roy confirma que las visitas a la Picota no eran una pilatuna del hermanito de Petro, sino que miembros del Pacto, y a sabiendas del Pacto, negociaban apoyos por promesas de no extradición y “perdón social” a mafiosos de toda laya.

Se evidencia el desprecio por las personas que destilan Roy y los acólitos del Pacto, que lo escuchan sin chistar, incluido Petro: “El abandonado Fajardo” que hay que dejar sobrevivir para presionarlo, o “al ataque” contra Gaviria para lo mismo. ¿Quiénes se creen, acaso dioses titiriteros que manipulan personas y pretenden manipular a Colombia?

Salen a relucir las “acciones políticas” de Roy, truculentas, mafiosas, de “todo vale” por el poder: “Fabriquemos las diferencias”, dice, para que la opinión no los identifique en sus calaveradas; “preparemos contradicciones”; ataquemos escondidos, por interpuesta persona, ojalá una “señora de la caridad…”.

El video de Guanumen produce asco, no solo por la virulencia de sus recomendaciones: Si a la gente la roban, “que piense: hp esto es Fico… la inseguridad es culpa de Fico…, si es presidente, vamos a vivir en la inmundicia”, sino por el menosprecio a la mujer, que considera manipulable: “Mostrarlo como un depravado…, quitarle la posibilidad de llegarles a las mujeres”.

Qué se puede esperar de quien comparte cloaca con Petro, el de las bolsas de dinero, filmado a escondidas por su amigo perdido; y con Roy, olvidando maletines llenos de efectivo, despreciando la autoridad y negándose a dar explicaciones; o con Benedetti, su compadre; o la cúpula del santismo, con ocho años de experiencia en comprar conciencias y torcer la voluntad del pueblo, o con Piedad, la del hermano narco, la hermana metiendo plata a escondidas a la cárcel, y ella misma tratando de burlar con 68.000 dólares a las autoridades hondureñas.

Qué esperar de quienes negocian con mafiosos presos y no rechazan el apoyo de bandidos con curul, de narcoterroristas que obligan a votar por Petro y de pandilleros que amenazan con destrucción si no gana.

¿Qué esperar de un gobierno Petro? Ya lo hemos visto, peor…, imposible. Yo prefiero a quien me pide mirarlo a los ojos, que al que siempre elude la mirada; prefiero al de “la política con lógica, ética y estética”, que al de la componenda, la trampa y la mentira. Ese, que se quede en su cloaca.

¡Qué los engañados se quiten la venda! ¡Qué los indecisos no caigan en el engaño del voto en blanco! ¡Salvemos a Colombia!